La humildad también es una herramienta Lean
La mejora comienza cuando dejamos de defender nuestras conclusiones y empezamos a observar la realidad.
DESARROLLO DE PERSONAS


Cuando hablamos de Lean solemos pensar en herramientas, procesos o indicadores.
Rara vez hablamos de la humildad.
Y, sin embargo, pocas habilidades ayudan tanto a mejorar como la capacidad de aceptar que nuestra primera explicación puede estar incompleta.
Cuando alguien nos describe un problema, no estamos viendo el problema.
Estamos escuchando la manera en que esa persona lo entendió.
Sin darse cuenta, todos hacemos lo mismo.
Seleccionamos algunos hechos.
Olvidamos otros.
Les damos un significado.
Y construimos una historia que, desde nuestro punto de vista, parece completamente lógica.
El riesgo aparece cuando confundimos esa historia con la realidad.
Quizá por eso los mejores sensei rara vez responden inmediatamente.
No porque no sepan.
Sino porque saben que todavía les falta algo muy importante.
Ver.
Ir al genba no significa desconfiar de las personas.
Significa desconfiar de la facilidad con la que todos interpretamos lo que vemos.
Cada visita al genba es un recordatorio de que la realidad suele ser más rica, más compleja y más interesante que la primera explicación que escuchamos.
La humildad no consiste en decir "no sé nada".
Consiste en decir:
"Antes de sacar conclusiones, quiero entender mejor lo que realmente está ocurriendo."
Las organizaciones aprenden más rápido cuando dejan de defender sus explicaciones y empiezan a investigar sus observaciones.
Porque la mejora continua no nace de tener siempre la razón.
Nace de estar dispuesto a descubrir cuándo todavía no la tenemos.
